El municipio de Puerto Vallarta, donde fue asesinado el exgobernador de Jalisco Aristóteles Sandoval Díaz, suma ocho años ininterrumpidos gobernado por el partido Movimiento Ciudadano (MC), un periodo en el que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) consolidó su control sobre ese destino turístico.

Con el asesinato de Sandoval Díaz, ocurrido el pasado viernes, los gobiernos emecistas de Puerto Vallarta acumulan cinco crisis de violencia en las que se ha presumido la intervención de esa organización delictiva, y que han tenido como común denominador la nula reacción por parte de la Policía municipal.


Peor aún, apenas el 15 de marzo de 2018 fue aprehendido el subdirector operativo de la Policía municipal de Puerto Vallarta, identificado como Ubaldo “N”, por agentes de la Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía); al funcionario se le señaló por colaborar directamente con el CJNG y, sin embargo, nunca vino una depuración a profundidad de la corporación

El largo periodo que ha gobernado el partido MC en Puerto Vallarta comenzó con la administración municipal del exalcalde Ramón Demetrio Guerrero Martínez, en el trienio 2012-2015, y continuó luego con Arturo Dávalos Peña, quien ha estado a cargo de la Presidencia municipal desde el año 2015, tras su reelección en el 2018.

Fue hasta el crimen del exgobernador del PRI, sin embargo, que el Gobierno de Jalisco, en manos de otro emecista, Enrique Alfaro Ramírez, reforzó la seguridad del puerto con 150 elementos adicionales de la Secretaría de Seguridad estatal; así lo explicó Ricardo Sánchez Berumen, titular de la Coordinación General Estratégica de Seguridad del estado:

“Desde el primer avistamiento de la noticia (del asesinato) decidimos reforzar con el tema de la partida regional (de agentes), lo mismo para garantizar esta proximidad que se tenga con los ciudadanos, y parte del operativo que viene de la Secretaría es para lo mismo, reforzar las zonas de mayor afluencia, la zona hotelera, la Zona Rosa, el Centro, esta zona comercial y residencial, y de la misma forma la Federación está apoyando con los accesos y las zonas que son, por llamarle de cierta forma, algo más complicadas de acceder“.

Primera crisis de Puerto Vallarta

La primera de esas crisis de seguridad que se han dado bajo los gobiernos del MC en Puerto Vallarta fue el secuestro de los hijos del capo Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, cabecilla del Cártel de Sinaloa, ocurrido el 15 de agosto del 2016, y quienes se encontraban en el restaurante La Leche de ese destino turístico.

Según los reportes que se difundieron en ese momento, fueron en total seis personas las que fueron privadas de su libertad, y pese a ello, no hubo ninguna reacción de la Policía municipal; esta omisión fue señalada por quien fuera titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), Renato Sales Heredia, el 19 de agosto de 2016: “En relación con Vallarta, las fuerzas federales no se pueden dar abasto en todo el país para cuidar calles, plazas y jardines; a quien le corresponde cuidar parques, plazas, calles y jardines, son a las policías municipales”.

“No había y lo vimos así, un solo policía municipal o un solo policía estatal ahí en ese momento, no hay suficiente policía municipal y hay que corresponsabilizar a las autoridades municipales también en lo que es su función, en lo que es su labor que tiene que ver con los mandos de policía y buen gobierno, que tiene que ver con la atención a las faltas administrativas, a las infracciones, a su vinculación con los jueces cívicos, a faltas administrativas que si no se atienden oportunamente se convierten en delitos”, agregó.

Y concluyó: “Nosotros pedimos a las autoridades municipales que también pongan atención en lo que le corresponde y particularmente en Puerto Vallarta solicitamos presencia de Policía Municipal“.

Presuntos infiltrados

El segundo episodio violento de alto impacto en Puerto Vallarta, bajo gobiernos del MC, fue la privación de la libertad de dos elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la entonces PGR, el 5 de febrero de 2018, y quienes serían posteriormente asesinados.

Ese hecho causó un operativo de la PGR cuyos resultados se expusieron el 15 de marzo de 2018, por Alberto Elías Beltrán, entonces subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, quien reportó la detención de 18 personas vinculadas con el CJNG, incluyendo dos miembros de la Policía vallartense: el subdirector operativo mencionado antes, y otro elemento municipal (Carlos Rogelio ‘N’).

El entonces director en jefe de la AIC de la entonces PGR, Omar Hamid García Harfuch (hoy secretario de Seguridad de la CDMX, y quien sufrió un atentado presuntamente perpetrado por el CJNG en junio pasado), afirmó aquel día con respecto a los dos miembros de la Policía de Puerto Vallarta que habían sido aprehendidos durante el operativo:

“Ubaldo ‘N’ y Carlos Rogelio ‘N’ presuntamente brindaban protección institucional a la organización delictiva mediante revisiones de vehículos y personas que les resultaban sospechosas de llevar a cabo actividades en contra del grupo criminal, así como realizar diversas actividades para este grupo”.

Pese a ello, la limpieza de la Policía de Puerto Vallarta nunca llegó.

El oscuro 2020 para el puerto

Otros tres eventos de violencia de alto impacto ocurrieron en Puerto Vallarta en este mismo año. Primero, la desaparición en el municipio de un grupo de turistas originarios de Guanajuato, el 18 de julio pasado.

Sobre ese hecho la Fiscalía sólo reconoce que uno de los turistas fue asesinado y que otros cuatro desaparecieron, sin embargo, algunos reportes periodísticos refieren que el grupo desaparecido habría estado integrado en total por al menos 20 personas.

Otro suceso violento ocurrió el 22 de noviembre pasado, con el secuestro y posterior asesinato de José Felipe Tomé Velázquez, un empresario inmobiliario de relevancia en Jalisco; y finalmente, el reciente asesinato del exgobernador, Sandoval Díaz, perpetrado el viernes pasado.


Desde la rabia y el dolor que hoy sentimos, les invitamos a no dejar que se apague el ímpetu que Aristóteles demostró cada día de su vida y lo llevemos en cada uno de nosotros, y que transformemos esa luz en la energía que necesitamos para acabar con la violencia en nuestro país

Ricardo Sánchez Berumen

Titular de la Coordinación General Estratégica de Seguridad de Jalisco

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