De cada 100 delitos que se producen en México, 98 terminan sin sentencia.

Ese es uno de los datos más reveladores sobre el vacío institucional que impera en la impartición de justicia en México, el cual es para Edgardo Buscaglia, investigador principal en derecho y economía  de la Universidad de Columbia, el gran reto que tiene enfrente el próximo presidente de México.

“El principal desafío de la administración que llegue al poder a partir de diciembre va ser construir estas nuevas instituciones a través de acuerdos políticos puntuales, sin tantos abracitos, sin tantos discursos en el Palacio Nacional, sin tantas sonrisas”, dice Buscaglia en entrevista exclusiva, “Tienen que ponerse a instalar nuevas instituciones democráticas que todavía hoy no existen en México. Hay un vacío institucional de controles”.

Los casos llevados por jueces y fiscales en México rara vez alcanzan una resolución y ese es un gran lastre para la vida democrática en el país. “Para propósitos prácticos no hay controles judiciales en México”.

Para Buscaglia, el logro de nuevos acuerdos para crear instituciones que logren operan el gran vacío de justicia en México requerirá menos shows y grandes eventos en Palacio Nacional y más trabajo y diálogo político para generar un reforma integral.

“Esa es la primera orden del día de la nueva administración. Generar esa nueva arquitectura política a través de un acuerdo de Estado, lo que implica una reforma de Estado, pero no en teoría, cómo son las que han existido hasta ahora desde el 94 a la fecha. Con reformas judiciales en los papeles que nunca se implementan. La del 2008, que aún ni se comenzó a implementar a nivel federal, son todas sandeces y simulaciones que no han estado sustentadas con un acuerdo político entre todos los partidos de este país”.

Investigar y resolver

“Un ejemplo concreto, que a los mexicanos no les gusta hablar mucho cuando están en el poder, es la inexistencia de unidades de investigación patrimonial en los Estados y en el DF que estén funcionando para identificar que los dineros que entran al sistema económico formal y al sistema político”.

Establecer estas unidades requiere un pacto político porque “son controles muy costosos pero es la única manera de frenar esta orgía. No lo vas a hacer con más soldados, ni con más policías, ni con más tanques, ni con mil Naranjos, ni con mil Buscaglias. Eso lo tiene que resolver la clase política a través de nuevos controles institucionales”, dice el investigador con firmeza.

 “Ese vacío de instituciones que sufre México explica por qué el Estado mexicano ha sido fragmentado pedazo por pedazo por grupos criminales”. Sin ese cambio, un nuevo México no será posible.