La segunda fase de la eliminación de los plásticos de un solo uso en la Ciudad de México implica un reto: tener los productos sustitutos suficientes y cambiar los hábitos de consumo de los capitalinos.

Especialistas consideran que el plástico ha mostrado ser un auxiliar en la pandemia de COVID-19 para el traslado de alimentos preparados a domicilio de manera segura, lo que ha permitido que diversos restaurantes y negocios de comida sigan operando pese al cierre por la contingencia.

Por lo cual, afirman que el Gobierno debe aplicar las políticas necesarias para que en este primer semestre del año, que será de pandemia, la restricción del uso de plástico no sea un problema para que los negocios de comida sigan operando.

El 1 de enero de 2021, comenzó la segunda fase del retiro de plásticos de un solo uso como platos, vasos y cubiertos que estipula las reformas hechas a la Ley de Residuos Sólidos en el 2019.

Según las modificaciones a la ley, en lugar de dichos insumos, los restaurantes tienen que usar materiales reciclables y biodegradables.

2020 fue el año en que comenzó el retiro de bolsas de plástico y popotes

El 6 de enero pasado, la jefatura de Gobierno de la ciudad informó que ya habían comenzado los operativos para supervisar que ya no se use plástico para el abasto de alimentos preparados.

La información dada a conocer indica que después de inspeccionar a dos mil 100 establecimientos en 52 plazas comerciales, el 8.4 por ciento, 172, fueron amonestados por incumplir.

Sin embargo, la cifra global oficial de establecimientos que aún usa plásticos es alta.

De julio de 2020 a enero de 2021, el Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) ha realizado mil 412 visitas de negocios de comida en la capital aparte de las plazas, de los cuales, el 58 por ciento continúa proporcionando plástico de un solo uso y el 36 por ciento sigue dando bolsas del mismo material, que desde el año pasado debieron ser eliminadas.

Sustituto barato y suficiente

“Para aplicar una restricción como la que se está llevando a cabo, tiene que existir el suficiente producto sustituto y que por lo menos sea del mismo precio que el saliente”, afirma Bendreff Desilus, investigador de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle.

De lo contrario, se complicaría el cumplimiento de la norma y podría representar pérdidas económicas para aquellos restaurantes o establecimientos que no tengan la capacidad para adquirir los nuevos materiales compostables.

“Si la materia prima que va a ser el sustituto es más cara que la anterior va a aumentar el costo total, los precios y si el sustituto no es del mismo costo habrá este incremento que generará inflación y perjudicará a los proveedores más pequeños porque habrá otros que sí tengan los nuevos y los clientes los van a preferir”, señala el especialista.

Al respecto de este tema, en noviembre de 2020, la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC) envió una carta al Congreso de la Ciudad de México para solicitar una prórroga para la entrada de la medida debido a que no todos los negocios tienen la capacidad de adquirir los nuevos insumos.

“Es la mayor crisis económica que hemos tenido en los últimos 100 años por la contingencia sanitaria. Desde marzo de 2020, empresas nacionales e internacionales han cerrado o restringido sus operaciones a causa de la pandemia, lo que ha provocado que no cuenten con la capacidad técnica, financiera y de investigación para lograr la transición hacia productos compostables para el 2021. Además, el costo de productos compostables y biodegradables se trasladaría directamente al consumidor, trayendo afectaciones también en este aspecto”, refirió la asociación.

Desilus opina que el plástico ha ayudado a los negocios en la pandemia a seguir trabajando y transportar comida de manera segura.

Sin embargo, considera que con o sin contingencia sanitaria se debe migrar a formas más sustentables de consumo, pero también se debe dar una prórroga para que tanto los productores de plásticos se puedan adaptar al nuevo mercado como para que exista la cantidad suficiente de productos compostables para satisfacer la demanda.

“Se debería llevar a cabo una transición de un año, porque tampoco son productos que se compran en el momento, o sea son productos que se tienen en bodegas. Entonces se deben retirar hasta que se terminen las existencias, lo que también dará tiempo de tener una producción de compostables suficiente y por lo menos al mismo precio”, explica.

Cambiar hábitos de consumo de plásticos

El retiro de los plásticos de un solo uso es necesario, pero junto con esta acción deben venir cambios a nivel social de los hábitos de consumo para evitar que se pase de una alta generación de desechos de un tipo a una alta generación de basura de otro que, aunque con menor impacto, también tiene una repercusión negativa en el medio ambiente, dice Mario Alfredo Rodríguez León, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza.

El plástico no es el villano, el villano son las personas, y en su lugar debemos modificar nuestras conductas sobre el uso y abuso de los productos
Mario Alfredo Rodríguez LeónAcadémico FES Zaragoza

Argumenta que es el Gobierno el que debe emprender acciones a nivel social para que haya este cambio de conducta y también impulsar políticas para que la industria del plástico se transforme.

“Deben haber apoyos e incentivos para que la industria investigue y haga materiales mucho más amigables, así como la sociedad tiene que generar una cultura saludable de que no solo basta con tirar la basura en su lugar, sino consumir responsablemente”, explica.

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