Desde hace más de 70 años, la casa hogarLa Divina Providencia” ha recibido con los brazos abiertos a niños, adolescentes y adultos mayores que fueron abandonados.

Ha sido el refugio de personas desamparadas que dejaron afuera del domicilio, y otras que incluso fueron engañadas –prometieron volver por ellas–.

“Los niños y las personas que aquí se albergan fueron abandonados afuera de la casa, los abandonaron diciendo que iban a volver por ellos y también una gran parte fueron recogidos de la basura”.

Actualmente  en “La Divina Providencia” –ubicada en San Vicente Chicoloapan, Estado de México (Edomex)– se cuidan a más de 200 personas; algunas son asistidas la mayor parte del tiempo porque tienen dificultad para moverse.

“Es una casa que alberga 202 personas niños, niñas, adolescentes y adultos, algunos tienen toda la facilidad de moverse, jugar, y valerse casi por si mismos; pero muchos otros, se encuentran resguardados ya que sus capacidades motrices son diferentes y no les es posible levantarse”.

La Casa nació hace 75 años gracias a la iniciativa de la madre Inés, una mujer de 93 años que aún participa –y dirige– el proyecto.

Las personas que habitan las casa se reparten las responsabilidades y se cuidan entre sí.

Incluso, algunos niños asisten a “escuelitas”, y los más grades a la universidad.

DONACIONES

Los habitantes de la “Divina Providencia” actualmente sólo se sostienen de las donaciones.

Por ello, “Jóvenes en movimiento donando por amor” –un grupo de voluntarios– recaba ayuda para llevarla a la casa.

El equipo sólo recibe productos en especie como toallas femeninas, pañales desechables, papel de baño, tortillas, frijol, arroz, aceite, sal, pan y sopas.

En días pasados, los jóvenes acudieron a la Central de Abastos para realizar una colecta. La respuesta de los locatarios no se hizo esperar: muchos donaron productos de su mercancía.

Para las donaciones, se puede contactar al grupo en su página de Facebook, donde transmiten en vivo las entregas a la casa hogar.