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Precariedad salarial

El salario de los profesores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) es cada vez más insuficiente para la satisfacción de las necesidades de bienestar, exponen las doctoras Rita y María Antonieta Chávez Gutiérrez en su investigación “La precarización salarial de los profesores y los programas de estímulos académicos en la Universidad de Guadalajara”.

 

Para los profesores que sí hay un nombramiento como investigadores el sueldo es raquítico, de alrededor de 23 mil pesos mensuales 

El salario de los profesores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) es cada vez más insuficiente para la satisfacción de las necesidades de bienestar, exponen las doctoras Rita y María Antonieta Chávez Gutiérrez en su investigación “La precarización salarial de los profesores y los programas de estímulos académicos en la Universidad de Guadalajara”.

 

Publicado a manera de artículo en el número ocho de la revista universitaria Vínculos, las académicas expusieron el pasado lunes que existe una enorme brecha salarial entre el personal que imparte las clases y la burocracia de la casa de estudios.

 

Ambas pertenecen al Departamento de Desarrollo Social del Centro Universitario de Ciencias 

Sociales y Humanidades de la propia UdeG.

 

“El salario que perciben los académicos no es remunerador y equiparable con el alto grado de profesionalización en las distintas disciplinas de la ciencia, las funciones sustantivas de docencia, investigación, vinculación y difusión”, destacaron.

 

También recuerdan que durante la presentación de su plan de trabajo, el rector general, Tonatiuh Bravo Padilla, expresó que existe una deuda histórica con el sueldo docente. Pero que al recordarle ese compromiso el rector alude a la falta de recursos que le otorga el Ejecutivo.

 

Toda vez que, de los 16 mil 522 profesores y técnicos que se dedican a la educación en la UdeG, 9 mil 228 son profesores de asignatura. Es decir, que 55.85 por ciento de los profesores se encuentran en el nivel más bajo del escalafón contractual.

 

Aunado a que estos profesores reciben un salario que es de entre 81 y 100 pesos por hora impartida, sin un contrato definitivo, del cual gozan solamente 97 profesores de asignatura.

 

Para los profesores que sí hay un nombramiento como investigadores el sueldo es raquítico, de alrededor de 23 mil pesos mensuales, lo que contrasta con las tareas de la investigación y las horas que se deben dedicar a la docencia en el aula.

 

Además de que a ese sueldo para verse favorecido se le tienen que agregan los montos que un investigador puede percibir a través de los programas de estímulos o los llamados “programas zanahoria”. 

 

Estos programas son “beneficios económicos a docentes, independiente al sueldo autorizado para el personal académico” y que no representa un ingreso fijo, regular ni permanente.

 

Salario de directivo

 

Existe una enorme brecha salarial entre quienes se dedican a la burocracia y los que imparten clases, de la cual las académicas infieren que hay una supremacía de las actividades de gestión de los altos funcionarios sobre el trabajo académico.

 

“En la lógica de una gestión austera, acorde con la supuesta falta de recursos públicos que los funcionarios de la Universidad de Guadalajara declaran públicamente, no debiera haber una brecha tan marcada entre salarios de profesores y los sueldos del personal encargado de la gestión”, señalan Rita y María Antonieta Chávez Gutiérrez en su artículo.

 

Ya que la diferencia salarial se observa claramente al comparar el sueldo de un directivo de escuela y el salario neto de un investigador del más alto rango. Esta diferencia es de 23 mil 916 pesos para el docente contra los 31 mil 429 del directivo.

 

Es decir, que la diferencia entre el último escalón de la burocracia universitaria y el más alto grado académico tienen una brecha de 7 mil 512 pesos, un 23 por ciento, que a decir de las académicas, no se justifica.

 

“Hay una brecha salarial entre quienes se dedican a la gestión de la universidad y los que nos dedicamos a la academia, y creo que eso no quiere decir que no ganen más ellos, sino que hay injusticia. Queremos que estemos a la par”, expresó Rita Chávez.

 

Discurso vs. realidad

 

“Con esa visión de precariedad y la brecha salarial entre los que administran y los que realizamos las funciones sustantivas, vamos a retomar qué dice la universidad ¿por qué hay esa incongruencia entre lo que dice públicamente en los discursos y lo que pasa hacia adentro?”, cuestionó Rita Chávez.

 

Porque el tema salarial de los docentes contrasta con lo que el pasado 9 de noviembre el rector general de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, expresó al abordar el tema de la disminución en el financiamiento a la educación superior en la propuesta de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2017.

 

En dicha propuesta existe un aumento para la educación superior de alrededor del 3.3 por ciento, sin embargo Bravo Padilla dijo que debía ser de 2.4 por ciento más el financiamiento federal. El porcentaje ahora contemplado sería de 31 mil millones de pesos más para las universidades del país.

 

El rector criticó que el Ejecutivo del estado haya destinado 2 por ciento del presupuesto a la UdeG, en el proyecto de presupuesto para 2017, argumentando que no se podrá cubrir los gastos de educación.

 

“Esos montos y esos porcentaje son totalmente insuficientes. Inaceptable para la universidad trabajar de esa forma. Está por abajo, incluso, de lo que está contemplado para la iniciativa de presupuesto federal”, expresó Bravo Padilla a la televisora de la universidad.

 

Utilizados para presión

 

Es en la distribución y la incongruencia del discurso público en lo que las académicas no están de acuerdo. 

 

Señalan que hay una simulación respecto a la preocupación de las autoridades para con la docencia.

 

Desde el 20 de octubre, tanto el Sindicato de Trabajadores Académicos y el Sindicato Único de Trabajadores, de profesores y administrativos respectivamente, manifestaron que emplazaban a huelga y trabajarían bajo protesta con el pretexto de un recorte presupuestal que afectaría a los universitarios.

 

“La institución, o sea los directivos de la universidad, están utilizando al sindicato para tratar de presionar al Gobierno federal para que les suelte dinero. Pero en realidad ese dinero en ningún momento va ir a homologar la nómina, ese dinero va ir a otro lado”, manifestó Rita Chávez.

 

Como lo reconocen los propios sindicatos oficiales de la UdeG, hay una pérdida del poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores universitarios que ha sido de 23.46 por ciento en el último lustro con respeto al incremento de sus salarios.

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