Qué pronto le llegó a Tigres la oportunidad de reencontrarse con el América que, aunque no sea precisamente una revancha por el título, al menos podría significar un desahogo de la frustración por haber perdido el campeonato.
En un duelo donde ambos exfinalistas llegan de capa caída porque no terminan de acoplarse a las intenciones de sus respectivos técnicos, los reflectores van a estar sobre ellos considerando las figuras que ambos tienen en sus filas.
Como Oribe Peralta, a quien la presión le empieza a subir porque no ha podido ser el refuerzo de lujo que a su salida del Santos todos esperaban dentro del nido de Coapa.
“Uno tiene que aprender a convivir con la presión”, dijo ayer su entrenador Gustavo Matosas. Y esto es normal, tratándose del América y la candidad de millones de dólares que se le invierten. Y del otro lado es lo mismo. Los delanteros felinos no encuentran la brújula a pesar de que el equipo está generando buenas oportunidad de gol.
Las Águilas suman tres goles, pero dos partidos sin anotar. Tigres acumula solo dos dianas, así que es posible que no se pueda tener un partido de contundencia o algo cercano.
La urgencia de sumar puntos es lo que más atormenta a estos dos equipos, ya que en este arranque de temporada no se ha visto ni la explosividad de las Águilas ni el temple defensivo que caracterizaba a los felinos.
El regreso de Damián Álvarez a la zona izquierda es lo más interesante para el equipo de Ricardo Ferretti, esto luego de perderse tres jornadas por la expulsión en la final.
En tanto el América buscará por fin hacer explotar el potencial de la dupla exsantista Darwin Quintero y Oribe Peralta frente a la defensa que le sigue faltando forma con la ausencia del brasileño Juninho.