Tráfico de talento

En los cubanos existe un talento nato por el béisbol. La mayoría de los niños y jóvenes lo practican con frecuencia, casi siempre en la esperanza de convertir su pasión llanera en miles o millones de dólares en su bolsa.

El precio por este sueño es elevado, sobre todo cuando se busca cumplirlo por la vía ilegal, por medio de traficantes de beisbolistas, el crimen organizado y las autoridades involucrados, que poco han hecho para remediar esta inseguridad.

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En los cubanos existe un talento nato por el béisbol. La mayoría de los niños y jóvenes lo practican con frecuencia, casi siempre en la esperanza de convertir su pasión llanera en miles o millones de dólares en su bolsa.

El precio por este sueño es elevado, sobre todo cuando se busca cumplirlo por la vía ilegal, por medio de traficantes de beisbolistas, el crimen organizado y las autoridades involucrados, que poco han hecho para remediar esta inseguridad.

Salir de Cuba y triunfar en los diamantes de Estados Unidos ha sido el deseo de cientos de peloteros isleños quienes persiguiendo el anhelo de romper con el régimen castrista, salen del país en balsas, usualmente llegan a México y viven el calvario de las amenazas por pagar su rescate.

De un tiempo a la fecha la división política entre Cuba y Estados Unidos quedó en segundo término para los beisbolistas que aspiran a esa meta.

Así mismo, en recientes años se han incrementado los casos documentados de algunos toleteros cubanos que antes de ser estrellas en las Grandes Ligas y firmar esos jugosos contratos, fueron víctimas de trata de personas en México o hasta en República Dominicana.

El secuestro de Puig

Yasiel Puig, figura de los Dodgers de Los Ángeles, es el caso más sonado en este juego peligroso de apostar por la fama y fortuna a cambio de la seguridad e integridad física.

“Si no recibían el dinero por su rescate, estaban diciendo que en cualquier momento le darían un machetazo, que le cortarían un brazo, un dedo”, publicó Jesse Katz en su trabajo llamado “Escape de Cuba” en abril pasado en Los Angeles Magazine.

Puig pasó de escapar en una balsa desde su país hasta Isla Mujeres, México. Estuvo secuestrado por una banda con relación en el crimen organizado y esperó por un mejor destino cuando los extorsionadores esperaban el momento de su fichaje para cobrar un porcentaje por su traslado.

En este caso se habla indudablemente de trata de personas, narcotráfico, corrupción en distintas instituciones mexicanas y la liberación posterior por un grupo comando.

Los peloteros cubanos necesitan una visa de residencia de otro país para jugar en Estados Unidos. En el caso de Puig, quien estuvo menos de 15 días en México, obtuvo sus papeles a través de sobornos, según publicó ESPN The Magazine, y por medio de ellos pudo cruzar la frontera para firmar por 42 millones de dólares y siete temporadas con los Dodgers.

Como el caso de Puig, quien ahora tiene una exitosa carrera en la organización angelina, existen muchos otros que no solo involucran a México, sino a países como República Dominicana y otros más. 

El caso de Yoenis

Algo similar le sucedió a Yoenis Céspedes, el beisbolista cubano de los Atléticos de Oakland cuando su entrenador Edgar Mercedes fue su “anfitrión” en Dominicana, sacándolo de Cuba apoyado por una red de tráfico de personas para ingresarlo de forma ilegal a su país.

El caso se hizo público cuando Céspedes, junto a los peloteros Gerald Sánchez y Raúl Valdés, denunciaron a Mercedes por trata de peloteros justo después de que su exentrenador reclamara incumplimiento de pagos al beisbolista de los Atléticos. 

El tratante fue apresado, pero como no se le encontraron pruebas, fue puesto en libertad.

Las Grandes Ligas han sufrido la crítica generalizada por su intención de “hacerse de la vista gorda” en este delicado tema.

Contratar a un pelotero de origen cubano tiene sus formalidades y estatutos que muchos prefieren ajustar a su conveniencia.

Por ejemplo, si es contratado mientras se encuentra en Estados Unidos o Canadá, debe someterse al sistema del  Draft, el procedimiento de reclutamiento para jugadores aficionados que reduce las ganancias en sueldos y contratos. 

Si la negociación se concreta fuera de esos países, el jugador es comprado por el mejor postor.

Por este motivo, tanto los peloteros como las mafias tienen un interés en que la negociación se produzca en el extranjero, generalmente en países como México o República Dominicana.

Ante este asunto, la tarea para México es buscarle solución a este delito que, a voces anónimas en Isla Mujeres, se sabe que los peloteros cubanos llegan ilegalmente al país pero nadie dice ni hace nada.

Mientras no existan garantías de seguridad para los cubanos y el trato similar como el resto de los jugadores, como hasta ahora solo lo hacen organizaciones como los Marlines de Florida o  los Rayas de Tampa Bay, los jugadores seguirán expuestos a los traficantes y la extorsión que parece ir en aumento.

1. Escape

Todos los días, gran cantidad de ciudadanos cubanos deciden ir en contra del régimen castrista y salir de la isla con destino a países como México o también República Dominicana, apoyados por grupos de tratantes de blancas que tienen relación con el crimen organizado.

2. Sobornos

El Instituto Nacional de Migración es la dependencia encargada de expedir la residencia de un extranjero. Desde hace años, el INM se ha visto envuelto en escándalos de corrupción, por casos como el del pelotero cubano Yasiel Puig, quien pasó de México a Estados Unidos de forma “legal”.

3. EUA, el destino

Comprar a un jugador extranjero es un jugoso negocio para los agentes y los propios jugadores, que incluso la MLB ha recibido fuertes críticas por hacerse de la vista gorda en este espinoso tema del tráfico de beisbolistas cubanos desde México y República Dominicana.

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