Considerado como el país emblema del catolicismo, y profundamente conservador, Irlanda solía ser uno de los peores países en el mundo occidental para ser gay; sin embargo, tras años de presión de la Unión Europea, la nación ha dado un giro de 180 grados en este aspecto. 

Este viernes, Irlanda podría “salir del closet” al celebrar un referéndum que lo convertiría en el primer país en el mundo en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo a través del voto popular, reportó este sábado The Washington Post (WP). 

De acuerdo con el diario, el hecho de que este “evento trascendental” en la lucha por los derechos de los gays suceda en un país que descriminalizó la homosexualidad hace apenas dos décadas refleja el impresionante cambio social que ha sucedido en Irlanda en los últimos años.

Como era de esperarse, la Iglesia Católica se opone firmemente a dicha iniciativa; no obstante, a pesar de que el 85 por ciento de la población se identifica como católico, la institución ha perdido influencia como consecuencia de años de escándalos.

Diferente era

“Es una era diferente”, le dijo Pat Carey, un ex ministro de gobierno que se declaró gay en febrero, a WP. “Hay una nueva demografía que tiene una visión de una Irlanda que es más amable, más incluyente y más tolerante”.