Ese betún de chocolate que tanto te gusta no es lo único que hace que te sepa tan sabroso un pastel. Es el cubierto con el que te lo comes. Y si se trata de la típica cuchara pequeña de postre, esta crema te sabrá aún más dulce.
Y es que según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, la apariencia de los cubiertos altera nuestra percepción del sabor de los alimentos.
En la investigación, publicada el mes pasado en la revista científica Flavour, cientos de estudiantes fueron sometidos a una serie de experimentos en los que los científicos evaluaron cómo influye la estética del utensilio –figura, peso, tamaño y color– en el sentido del gusto.
Encontraron que cuando se ofrece el queso en un cuchillo, por ejemplo, este alimento sabe más salado, que cuando se toma de un tenedor, palillo o cuchara. O cuando el yogurt blanco se consume con una cuchara del mismo color, además de gustar más al paladar, éste se percibe más dulce e incluso más costoso que el yogurt de tono rosado.
“La forma en la que experimentamos los alimentos es una experiencia multisensorial que involucra el gusto, el tacto de la comida en la boca, el aroma, y el deleite de nuestros ojos. Incluso antes de poner los alimentos en la boca, nuestros cerebros han hecho un juicio sobre los mismos, lo que afecta a nuestra experiencia en general”, explicaron los autores del estudio, Vanessa Harrar y Charles Spence.
Cubiertos inteligentes
Los cubiertos no solamente son trascendentales en la experiencia de disfrutar los alimentos, también pueden ser la clave para ingerir la cantidad adecuada.
Olvídate de contar los carbohidratos en la comida, el tenedor inteligente “HapiFork”, de Hapilabs, se encarga de avisarte cuando es que tienes que dejar de comer.
HapiFork mide la cantidad de bocados que la persona se lleva a la boca y el tiempo que dura la comida. Ya que el cerebro se tarda 20 minutos en darse cuenta de que hay alimento en el estómago, por lo que se debe comer despacio para evitar subir de peso y/o aumentar el riesgo de padecer enfermedades como obesidad o diabetes.
Si la persona está comiendo muy rápido, el tenedor vibra y le avisa que debe desacelerar el paso.
Este dispositivo se conecta por Bluetooth a un smartphone o por USB a cualquier gadget. La duración de la batería puede ser hasta de dos semanas antes de volver a cargarla.