La nación que vio nacer a una estrella, hoy se despide de ella. Miles de corazones se han dado cita este domingo en la iglesia de San José, en el condado de Limereck, en el sur de Irlanda, para rendir tributo a la voz de toda una generación: Dolores O’Riorda.

Una madre con el corazón destrozado, sus hermanos, sus hijos y una fila interminable de admiradores acudieron poco después de mediodía al templo para despedirse de los restos mortales de la líder del grupo The Cranberries.

O’Riordan, de 46 años, fue hallada muerta el lunes por la mañana en un hotel en Londres.

La policía inicialmente dijo que el deceso era “inexplicable”, pero este martes dictaminó que no era sospechoso, lo que significa que no se halló evidencia de crimen

La cantante irlandesa se encontraba en Londres para grabar una versión de “Zombie” con la banda Bad Wolves.

Dan Waite, amigo cercano de la cantante, dijo que O’Riordan le dejó un mensaje de voz la mañana del lunes diciendo que estaba muy ilusionada por la grabación. Dijo que “sonaba llena de vida, bromeando y emocionada de vernos a mí y a mi esposa esta semana”.

Dolores: luz y sombra

La vida personal de Dolores tenía tantos tintes como su voz, en 1994 se casó con Don Burton, de quien divorció en 2009. Los tres hijos de ambos viven con su padre.

Padeció problemas de salud física y mental a lo largo de los años. En 2017 los Cranberries interrumpieron una gira mundial debido a problemas de espalda de la cantante.

O’Riordan había hablado en entrevistas sobre los abusos sexuales que sufrió cuando era niña, sus batallas con la depresión y un diagnóstico de trastorno bipolar.

En 2014, fue acusada de agredir a tres policías durante un viaje de Nueva York a Irlanda. Registros médicos proporcionados a la corte en su juicio indicaron que estaba enferma mentalmente en el momento.

Los Cranberries se formaron en la ciudad irlandesa de Limerick a finales de los 80 y tuvieron éxitos internacionales en los 90 como “Dream”, ”Linger” y “Zombie”.

El primer ministro irlandés Leo Varadkar dijo que “para cualquiera que creció en Irlanda en los 90, Dolores O’Riordan era la voz de una generación”.

En su ciudad natal de Limerick, los vecinos firmaron un libro de condolencias en el ayuntamiento. El alcalde Stephen Keary dijo que O’Riordan “colocó a Limerick en el mapa musical y en un mapa del mundo”.

Sin embargo, la muerte de Dolores O’Riorda no sólo ha conmocionado a Irlanda. La joven que fuera reconocida como un ícono de la música en la década de los 90 ha recibido toda clase de homenajes alrededor del mundo.

M{as de cien músicos se reunieron en San Petersburgo, Rusia, para hacer una super versión de “Zombie”. Un homenaje póstumo a la vocalista de The Cranberries, a sólo días de su deceso.