Infinidad de veces me han preguntado: “¿Cuál es el secreto para ser rico? Tú debes saber, pues eres experto en el mundo financiero”. Siempre me da mucha risa y contesto que no tengo la más remota idea de cómo hacerle para llenar los bolsillos de billetes. Si la tuviera, viviría enclaustrado en un conservatorio europeo dedicado a otra de mis grandes pasiones: ¡la música!

Lo que sí conozco a la perfección es mi propia definición de riqueza: estabilidad económica. A partir de este axioma llevo años estudiando lo que sucede en los diferentes niveles económicos de las sociedades y así llegué al “dinerómetro”, clasificación de mi autoría que explicaré a continuación.

Empecemos por la ya platicada y triste situación de millones de hermanos que viven en la miseria, en México y en el mundo. Son personas que probablemente no comen tres veces al día. Y no sigo escribiendo lo que es conocido y debería ser tan doloroso que nos llevara a establecer un plan de acción en su ayuda.

Viene enseguida la pobreza. Gente que sí come tres veces al día, pero de manera muy frugal y evidentemente desbalanceada. Viven con las grandes carencias de servicios básicos que marcan los organismos internacionales en cuanto a lo que se refiere a una vida digna… muy triste.

En la parte de arriba tenemos a los ricos y a los millonarios. La realidad es que no sé cómo vivan, pero lo que sí conozco es que los primeros tienen dinero y por ende acceso a lo que deseen, sin mover un dedo, es decir, viven de los intereses de sus intereses. Los segundos son los de las revistas del jet set y sus fortunas se cuentan en miles de millones de dólares… ¡qué aburrido!

Los que estamos en medio pertenecemos a alguno de los siguientes niveles.

Limitados: Viven con ciertas comodidades y tal vez cuenten con un auto modesto para toda la familia.

Estables: En donde estamos la gran mayoría de personas. Podemos llegar a tener un buen nivel, con viajes, casa propia (con hipoteca, obvio), auto nuevo a crédito y cosas por el estilo. Y justo aquí es donde reside la riqueza conforme a lo que ya describí renglones arriba.

Adinerados: Muchos de nosotros confundimos a estas personas con “ricos”, pues disfrutan de una vivienda supercómoda, autos de lujo, viajes al extranjero, etcétera. La realidad es que no son ricos, ya que ante alguna adversidad su patrimonio se puede acabar en poco tiempo.

Como colofón te digo: lo importante de la vida no es ser rico… sino sabroso.

Recuerda que “No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar”.